Información General
Los programas “Formación de formadores por competencias” y “Gestión de recursos humanos por competencias” tienen, como sus títulos lo indican, un marco conceptual de referencia común que se sustenta en el paradigma de las competencias laborales.
Este paradigma – que tiene múltiples aplicaciones - está estrechamente vinculado con estrategias internacionales entrelazadas:
- la Recomendación R195 de la OIT, 2004, sobre el desarrollo de los recursos humanos, en especial en lo que se refiere al involucramiento y participación de los interlocutores sociales en la identificación, promoción y reconocimiento de las competencias en pos de facilitar la educación, la formación, el aprendizaje permanente y la empleabilidad a través de medidas de orden político destinadas a crear empleos decentes y a alcanzar un desarrollo económico y social sostenible[1]
- el concepto de Trabajo Decente, acuñado por la OIT , el cual resume e integra las aspiraciones de los individuos en relación con su vida laboral[2]
- los objetivos del Milenio, en particular el objetivo referido a “Fomentar una asociación mundial para el desarrollo”,y en el punto en el que se subraya la elaboración y aplicación de estrategias que proporcionen a los jóvenes un trabajo digno y productivo;
- el Pacto Mundial, en especial en lo referente a derechos humanos y condiciones laborales;
- las normas de calidad de la serie ISO 9000, 14000, 18000 en las que se observa la importancia otorgada al recurso humano, como factor decisivo en una buena gestión de la calidad o seguridad.
¿Qué son las competencias laborales?
En la profusa literatura disponible sobre el tema podemos encontrar una amplia variedad de definiciones que ponen el acento en distintos aspectos del concepto. Más allá de las diversas perspectivas se pueden identificar ciertas ideas clave que atraviesan las definiciones:
- la combinación de conocimientos, habilidades y actitudes
- la idea de que una persona pone en juego o moviliza capacidades diversas para actuar, logrando un desempeño profesional que puede demostrarse en distintos contextos laborales
- la idea de que se facilite a cada trabajador/a la toma de conciencia de los significados y las implicaciones de su desempeño y se promueva así el logro de resultados satisfactorios.
La competencia profesional puede definirse, entonces, como la combinación de conocimientos, habilidades y actitudes, que una persona pone en juego en el desempeño de una función productiva en distintos contextos laborales.
[1]A los efectos de la presente Recomendación: a) la expresión aprendizaje permanente engloba todas las actividades de aprendizaje realizadas a lo largo de la vida con el fin de desarrollar las competencias y cualificaciones; b) el término competencias abarca los conocimientos, las aptitudes profesionales y el saber hacer que se dominan y aplican en un contexto específico; c) el término cualificaciones designa la expresión formal de las habilidades profesionales del trabajador, reconocidas en los planos internacional, nacional o sectorial, y d) el término empleabilidad se refiere a las competencias y cualificaciones transferibles que refuerzan la capacidad de las personas para aprovechar las oportunidades de educación y de formación que se les presenten con miras a encontrar y conservar un trabajo decente, progresar en la empresa o al cambiar de empleo y adaptarse a la evolución de la tecnología y de las condiciones del mercado de trabajo.
[2]Trabajo productivo con remuneración justa; seguridad en el lugar de trabajo y protección social; mejores perspectivas para desarrollo profesional e integración social; libertad para que los individuos manifiesten sus preocupaciones, se organicen y participen en la toma de decisiones que afectan sus vidas; igualdad de oportunidades y trato para mujeres y hombres; conciliación entre vida laboral y familiar.